Recuperar los terrenos del borde del Río Claro y de la Cárcel de Talca para la ciudad. PDF Imprimir Correo

Relaciones entre las ideas.

A principios del año 2007, la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Mar, Sede Centro Sur, fue contactada por la SEREMI de Bienes Nacionales de la Región del Maule, en tanto buscaba un aliado para desarrollar una propuesta de recuperación de un área de unas 150 hectáreas, localizada en el borde oriental del río Claro de la ciudad de Talca, entre el canal Baeza y la Avenida Alameda Bernardo O’Higgins en el sentido norte-sur, y la Avenida Canal de la Luz y el Río Claro en el sentido oriente-poniente.  

Los objetivos de la participación de la Escuela fueron, por un lado, generar un anteproyecto de propuesta de recuperación e integración, que permitiese la toma de conciencia del potencial urbano del área, facilitando la apertura de la discusión pública sobre el tema y, por ende, su posicionamiento como una demanda de la comunidad talquina, y por el otro, generar un insumo para el proyecto de recuperación definitivo, que habría de ser desarrollado por las correspondientes instancias técnicas del sector público.

Evidentemente, en el contexto de la política de puesta en valor de terrenos estatales impulsada por el ministerio, esa SEREMI había visualizado el gran potencial de desarrollo urbano de esa área, en función de su centralidad, su posible conexión con el actual centro de la ciudad a través de la Avenida Diagonal Isidoro del Solar, la concentración en ella de grandes paños subutilizados de terreno estatal y que estaba próxima a cambiar su condición urbana, dadas las nuevas inversiones en infraestructura vial localizadas dentro y fuera de ella.   

Luego de dos años de trabajo y de interiorización en el tema, más allá de la propuesta de recuperación específica elaborada, se ha hecho evidente la importancia de relevar las oportunidades y desafíos que la idea de recuperación e integración del borde río y su entorno, generan para la ciudad de Talca.   Dado que la idea anterior comparte con la idea de la recuperación de los terrenos de la actual Cárcel de Talca, la intención de reutilizar terrenos localizados en áreas centrales para usos propiamente urbanos, es ciertamente posible plantear la existencia de convergencias entre las oportunidades y desafíos de una y otra idea, que es lo que a continuación se revisará.    

Por el lado de las oportunidades abiertas, en primer lugar es interesante colocar en relevancia las relaciones existentes entre estas iniciativas y otras que se han desarrollado contemporáneamente.    Una de ellas, por ejemplo, fue la mesa de trabajo público-privada para el desarrollo regional, conformada hacia fines del año 2007 con el propósito de elaborar un diagnóstico de la situación económica regional y proponer, consecuentemente, objetivos estratégicos de desarrollo económico.    En su informe final, dicha instancia precisó su visión de desarrollo para la región del Maule, a saber, transformarla en una potencia agroalimentaria, una región de servicios y una región turística.   

En vinculación a lo anterior, es importante tomar conciencia que la recuperación de ese borde fluvial así como del terreno de la cárcel son, de hecho, poderosos medios para avanzar hacia los objetivos vinculados al fortalecimiento de la terciarización, contenidos en esa visión.     Esto, toda vez que existen relaciones virtuosas entre la mejora de los estándares ambientales y de provisión de recreación, deporte y cultura de las ciudades, implícitos en estas ideas de recuperación, el incremento de la calidad de vida urbana y el desarrollo del sector terciario.    En ese sentido, es fácil entender el beneficio que este tipo de transformaciones podrían entregar, por ejemplo, al desarrollo y competitividad de la industria educacional universitaria, que a la fecha constituye uno de los sectores dinámicos de la economía local.     De manera similar, dada la condición de centralidad y buena conectividad de la ciudad de Talca en relación a los bienes turísticos dispersos por el territorio regional, éstas podrían mejorar las condiciones para posicionar a Talca en un centro de distribución de una industria turística de intereses especiales.

No obstante, como sabemos, el énfasis en el desarrollo económico no tiene mayor sentido si es descuidada la sostenibilidad del proceso.   El crecimiento de las ciudades por extensión, que como consecuencia maximiza el consumo de combustible y de tierras agrícolas, los tiempos de desplazamiento, la contaminación, etc., corresponde claramente a una forma no sostenible de desarrollo urbano, puesto que hace pagar a futuras generaciones el costo de esas externalidades negativas.

En un sentido inverso, la estimulación del crecimiento por densificación de las áreas urbanas centrales, cual es la modalidad de crecimiento implícita en estas ideas de recuperación, representa una forma sostenible de desarrollo.    De esa manera, es esperable que la ocupación de estas áreas para usos habitacionales, recreacionales  y de equipamiento, pueda eventualmente servir como contrapeso a la tendencia de crecimiento por extensión, minimizando en consecuencia, el consumo irracional de recursos económicos y ambientales.    Complementariamente, en lo que a sostenibilidad social respecta, toda vez que la posición central y la conectividad a escala comunal de estas áreas facilita colocar en relación física a los diversos grupos socio económicos de la ciudad, podrá mejorarse los niveles de integración social de Talca.  Lo anterior, por cierto, en la medida que en su desarrollo se incluya la provisión de bienes públicos atractivos y de calidad.

Para la revisión de una última arista de las oportunidades abiertas, me parece interesante recordar lo que a fines del año 2007 planteaba una columna editorial del Diario el Centro de Talca.   En ella se establecía que, si bien los proyectos bicentenario de la ciudad, básicamente infraestructura vial, implicaban históricas e importantísimas inversiones funcionales a su desarrollo, no poseían el potencial suficiente para simbolizar el cambio de un estadio de desarrollo a otro, lo cual es por cierto el objetivo de los proyectos bicentenario.   Se planteaba así, la existencia de una paradoja.   Las ideas y  eventuales proyectos de recuperación de estas áreas, ciertamente poseen el potencial para simbolizar cambio y desarrollo y, con ello, el potencial de favorecer la movilización de esfuerzos concertados de esta comunidad en la consecución de esa imagen de futuro.     Eso, de por sí, representa una gran oportunidad para la capital regional.  

Por el lado de los desafíos abiertos, las lecciones provistas por otras experiencias de recuperación de áreas centrales, por ejemplo, el Proyecto de Recuperación de la Ribera Norte del Río Bío-Bío en Concepción, son claras:  los procesos de recuperación se ven favorecidos por la existencia de una demanda ciudadana instalada, son de largo aliento, requieren ser impulsados no sólo desde la planificación, sino también desde la gestión urbana y, por tanto, demandan la existencia de un fuerte y prolongado liderazgo local, particularmente del sector público.  

Claramente, el aprovechamiento de las grandes oportunidades implica aceptar hacerse cargo de los grandes desafíos aparejados.  Que prospere la idea de la recuperación de los terrenos de la Cárcel de Talca o de las riberas del Río Claro, o cualquier otra iniciativa similar, depende que esta comunidad y sus líderes así lo entiendan.

Guillermo Sáez Varas
Arquitecto Jefe de Carrera Arquitectura
Universidad del Mar / Sede Centro Sur

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